Bajan los alquileres nuevos, suben los firmados hace más de un año

sube el precio del alquiler

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Mientras la renta de alquiler de los nuevos contratos está mostrando un descenso importante en 2021 en Alava y Bizkaia, los contratos firmados antes de 2021 y que se actualizan en noviembre aplicando el IPC se enfrentan a una subida del 4% que supondría 30 euros mensuales para una renta de 750 euros (360 euros anuales).

La renta de los nuevos alquileres baja en 2021

Según los datos que manejamos en Etikalia, la renta media de los alquileres de vivienda que hemos firmado este año ha bajado en 2021 un 8,4% en Bizkaia y un 3,6% en Álava en relación a 2020. La cuota de mercado que tenemos es muy pequeña como para pensar que estos datos son representativos estadísticamente de lo que está pasando en el mercado de alquiler. Pero la tendencia a la baja coincide con los datos que se están publicando en portales inmobiliarios. Estaría bien conocer los datos de la Estadística del Mercado de Alquiler de Gobierno Vasco, cuyos últimos datos publicados son de 2018. Así que dentro de tres años es posible que conozcamos los datos oficiales obtenidos del depósito de las fianzas de este año.

A pesar del descenso de rentas, los contratos en vigor subirán un 4%

A pesar de esa bajada de la renta de los contratos nuevos, la renta de los que cumplen una anualidad en noviembre subirá un 4%. El Instituto Nacional de Estadística (INE) acaba de publicar el último dato del IPC adelantado, que ha alcanzado esa cifra. Esto supone el mayor incremento desde octubre de 2008, en pleno estallido de la burbuja inmobiliaria, cuando el IPC se desplomó del 5% (mayo de 2008) al -1,4% (julio 2009).

La implicación que esto tiene para los alquileres de vivienda es muy importante puesto que la mayoría de los contratos de alquiler se actualiza anualmente aplicando el IPC a la renta de los últimos 12 meses. Eso significa que las rentas que se actualicen en noviembre subirán un 4%. Es decir, una renta media de 750 euros subirá 30 euros mensuales. El impacto se amortigua en los alquileres que llevan más de un año en vigor, ya que en la anterior actualización se les bajó la renta al estar el IPC en negativo. Sin embargo, de continuar esta tendencia, a principios de 2022 se aplicarían fuertes incrementos de la renta a contratos que en el primer trimestre de 2021 ya subieron alrededor de un 1% (0,5% en enero, 0% en febrero, 1,3% en marzo). Teniendo en cuenta que el principal responsable de la subida del IPC está siendo la subida del precio de la electricidad, y que en los meses de invierno el consumo aumenta, nada hace pensar que el IPC volverá a cifras similares a las previas a la pandemia inferiores al 1%.

Esta divergencia entre la tendencia de los nuevos contratos a bajar de precio y el fuerte incremento del IPC llevará a muchos inquilinos a plantearse cambiar de piso buscando un precio más barato o pactar con la parte arrendadora la no subida de la renta. 

Propuestas de Etikalia para evitar estas situaciones en el futuro

Estos días el gobierno de coalición parece que por fin ha llegado a un acuerdo sobre la ley de vivienda. Una de las medidas será la posibilidad de que los municipios declaren zonas tensionadas y se puedan controlar los precios de alquiler. Esa ley sería una buena oportunidad para tratar de evitar no lo que se nos viene encima, que dudo que haya tiempo, pero al menos para que no se produzcan subidas excesivas en las futuras actualizaciones de las rentas como las que se van a producir. 

En nuestra opinión una fórmula interesante para dar estabilidad a los precios durante el tiempo que dure el contrato es aplicar unos límites al índice de actualización, tanto por arriba como por abajo, como se hace con el Índice de Garantía de la Competitividad. Esto supondría que las rentas no bajarían cuando hubiera índices negativos ni subirían en exceso cuando hubiera índices superiores, por ejemplo, al 2%. Así que la ya cercana ley de vivienda sería una buena oportunidad para poner límites a la actualización de la renta buscando una mayor estabilidad en el precio, tanto para arrendadores (no bajaría la renta) como para arrendatarios (no subiría por encima del 2%).

Imagen de mohamed Hassan en Pixabay

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