La ética empieza aplicándose en casa: condiciones laborales

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En el último post explicaba brevemente en qué consistía la triple cuenta de resultados, con la promesa de poner ejemplos concretos de nuestras prácticas. Hoy os exlico el primero, que no tiene que ver con el servicio al cliente ni con tecnología…, sino con algo mucho más sencillo: las condiciones laborales de las personas que trabajan en Etikalia.

Durante el proceso de selección, conocí a una persona que trabajaba en una inmobiliaria con la que contacté mientras buscaba un local para abrir la oficina. Le comenté que me llamó la atención que hubiera tanta gente trabajando con la poca actividad que se suponía que hay ahora en el sector. La respuesta fue contundente: «trabajamos sin cobrar». Esta persona en concreto llevaba cuatro meses sin cobrar, trabajando como falso autónomo sus 40 horas semanales. Ayer entró en la oficina una señora que trabaja en inmobiliaria y que está muy descontenta: la relación con su jefe, la imposición de condiciones sin posibilidad de negociar con los clientes… Y por supuesto, la figura del falso autónomo. Le habĺe del caso de los cuatro meses y me dijo que era habitual, y que incluso no era raro estar hasta 6 meses sin cobrar.

Personalmente me parece una actitud impresentable por parte del empresario, que se pone en una posición de abuso de poder y no corre ningún riesgo ya que convierte los gastos salariales en cien por cien variables. Si no hay ventas, no hay gastos para la empresa, pero tampoco hay ingresos para los trabajadores.

Me niego a trabajar en una empresa con esa filosofía, y mucho menos a dirigirla. Lo que pretendemos es que las personas sean felices trabajando en Etikalia. Nuestra política en relación a las condiciones laborales incluye los siguientes elementos:

  •  contratación laboral perfectamente legal, ¡con su seguridad social y todo!. Comparando con el sector inmobiliario, puede parecer que nos hace cierto «agujero» en los beneficios económicos, puesto que tenemos gastos fijos todos los meses, cuando para el resto del sector son gastos variables. Es decir, aquí no trabajan falsos autónomos. ¡Y pagamos hasta con la oficina cerrada por vacaciones! Pero nos permite obtener un buen resultado en la cuenta social. A medio plazo, además, el objetivo es que las personas de la organización no solo estén satisfechas con su trabajo, sino orgullosas de pertenecer a Etikalia. Eso, entonces, se notará también en la cuenta de resultados económica: personas felices igual a personas más productivas. Así que con este planteamiento todo el mundo gana, frente al planteamiento del «si no vendes no cobras», donde a la larga todo el mundo pierde.
  • sueldo mínimo establecido según la «economía del bien común». En este caso, Christian Felber establece en su libro un salario mínimo para España de 1000€. No especifica si se refiere a netos o brutos, así que he optado por la opción más favorable al trabajador: netos.
  • los socios no reciben dividendos. Según los estatutos de Etikalia, la empresa no repartirá dividendos entre sus accionistas (o sea, yo), sino que los reinvertirá en la empresa. Una posibilidad que tengo en la cabeza es imitar lo que hace NER GROUP, que es repartir el 20% de los beneficios entre los trabajadores. La idea es que aquí se cobra por el trabajo propio, no por el trabajo de otras personas. 
  • Limitación del sueldo más alto(vamos, el mío) al triple del sueldo más bajo. La economía del bien común establece que el sueldo más alto no sea 20 veces superior al más bajo. Aquí ya veis que nos quedamos incluso muy por debajo de lo que la EBC considera justo. Esto tiene una implicación importante a tener en cuenta, y es que si yo me quisiera subir el sueldo una vez alcanzado ese ratio de uno a tres, para hacerlo debería subir el sueldo al resto de personas de la organización de manera que no se superara ese ratio.
  • Relaciones a largo plazo. Nuestro planteamiento a la hora de contratar personas no es tipo kleenex, de usar a la persona y tirarla cuando nos parezca, sino de establecer relaciones a largo plazo de manera que todos podamos crecer juntos y aprender unos de otros.
  • No se hacen horas extras. Hacer horas extras significa quitarle el trabajo a otra persona. Si hubiera trabajo suficiente para otra contratación, haremos esa contratación.

Todo esto para empezar, pero a medio plazo nos planteamos metas algo más ambiciosas, como mejoras para la conciliación de la vida laboral y familiar (que en una empresa con horario comercial se me antoja difícil) y la meta más ambiciosa: la jornada de 35 horas laborales. Esto parece ahora algo utópico, pero haremos todo lo posible para que algún día pueda llegar.

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